La impunidad es uno de los principales flagelos que golpean a la humanidad. Por suerte existe la memoria, ese conjunto de recuerdos que mantienen viva la conciencia histórica de cada sociedad. El atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) no se recuerda solo con el silencio sino con el activismo porque “hay que convertir el dolor en búsqueda para que sea imposible que resurjan canalladas como ésta”, afirmó el abogado Leonardo Guzmán, ex redactor responsable del diario El Día de Montevideo y ex ministro de Educación y Cultura, actual columnista del diario El País y editorialista de Radio Colonia, durante el acto académico a 17 años del atentado contra la AMIA, organizado por el COMITÉ CENTRAL ISRAELITA DEL URUGUAY el jueves 21 de julio en el Museo Nacional de Artes Visuales. Por su parte el antropólogo Daniel Vidart remarcó el sinsentido del ataque terrorista ya que “toda criatura (humana) es digna de respeto”.
Ante un auditorio colmado, y luego de exhibirse el corto “Vergüenza” del
realizador argentino Alejandro Doria, Guzmán destacó la identificación de los
uruguayos con la libertad civil y religiosa “en toda su extensión imaginable”.
El atentado “nos indigna por las vidas que costó y porque fue uno de los puntos
de partida de la ola siniestra que, a traición y mansalva mató —después de
Buenos Aires— en Nueva York y Madrid, siempre por causa del fanatismo”.
Para
Vidart, ensayista y escritor, integrante de la Cátedra Unesco de
Derechos Humanos de la
Universidad de la República (Udelar), profesor titular grado 5 y
director del Departamento de Antropología de la Facultad de Humanidades y
Ciencias de la Udelar
entre 1985 y 1988, y vicepresidente del Directorio del Sodre de 1955 a 1958, “es
terrorista toda acción determinada por
motivos políticos, sociales o religiosos
en la que el uso de la violencia directa o indirecta golpea despiadadamente a bienes o a personas
con fines propagandísticos”.
El jurista manifestó “sentir la voz de quien murió en la AMIA” y la comparó con un
poema que difundió Naciones Unidas después de terminada la Segunda Guerra Mundial: “ha de
haber sido hermoso el día en que se
reconciliaron todos, en que los adversarios se dieron las manos, en que los
niños de diversas razas pudieron jugar juntos; yo no estuve (allí); morí en la
guerra”.
“La
conducta de quien o quienes hacen volar
un tren o colocan una bomba en una embajada extranjera o se inmolan en un
mercado, matando decenas de seres inocentes, confirma lo que en su origen lingüístico expresa el término
crimen”, sostuvo el antropólogo. El doctor Vidart explicó que la más antigua fuente
indoeuropea de la voz crimen se refiere a la separación, tal cual lo señalan
también las voces griegas y latinas. “Separar, en este caso, supone la
instalación de la muerte en el reinado de la vida: remite al corte, al tajo que
provoca el deceso de un cuerpo y la aniquilación de una conciencia humana. El
soldado de Alá, el ´mártir` que estalla junto con la carga mortífera que
despedaza a quienes lo rodean es el
encargado de practicar ese corte, de segar la existencia del otro, del infiel,
del enemigo”, sentenció.
Guzmán preguntó: “¿cómo se forma una célula terrorista; cómo se llega a
matar sin compasión a una multitud de desconocidos.?”. El periodista respondió
que esa pregunta debería integrar el capítulo del libro “¿Por qué se enloquece
la gente?”; de Isidro Más de Ayala
(1899-1960), catedrático de Psiquiatría de la Universidad de la República quien dirigió
la colonia psiquiátrica Etchepare, incluso viviendo allí con su familia allí. “Se
llega a matar así porque se tiene el espíritu enceguecido hasta el punto de no
ver y sentir el valor universal que contiene y
simboliza el otro, cuyo encuentro, en forma de amor, representa el
prójimo”, reflexionó Guzmán
El acto contó con la presencia del secretario general de la AMIA, Dr. Julio Schlosser, quien hizo entrega al presidente del CCIU, Cr. Marcos Israel, de una placa con la siguiente inscripción: «al Comité Central Israelita del Uruguay por su compromiso en la búsqueda de justicia para las víctimas del atentado a la sede de la AMIA».
El auditorio se vació pero los concurrentes se fueron llenos de
reflexiones y recuerdos.